viernes, 11 de agosto de 2023

El dramático descenso de Atxo Apellaniz y Juanjo Sansebastián de la cima del K2

El 11 de agosto de 1994 fallecía el montañero vasco "Atxo" Apellaniz durante el descenso de su expedición al K2.


La muerte de Juan Antonio "Atxo" Apellániz fue una de las más dramáticas que se recuerdan, estuvo casi seis días por encima de los 7959 metros, cuatro de ellos durmiendo al raso, sin comida ni bebida, con el escaso oxígeno de las alturas y a temperaturas bajo cero. Pudo comunicarse con el campamento base mediante una radio que grabó su evolución hasta los últimos instantes de su vida. La tragedia ocurrió en una expedición organizada por el programa Al Filo De Lo Imposible.

Juanjo San Sebastián, su compañero de cordada, pudo elegir entre abandonar a su amigo o volver a rescatarle, el bilbaino se arriesgó y le arrastró hasta la tienda de campaña en un ejercicio de solidaridad que le costó siete dedos de las manos. Los compañeros consiguieron bajarlo hasta el campamento II pero allí se apagó como una cerilla. Murió de agotamiento pero rodeado de sus amigos.


Aunque mucha gente lo desconoce, Juanjo San Sebastián, quien después de esta tragedia se convirtió en un símbolo de los valores del alpinismo, antes de ser escalador fue refugiado político, sindicalista y preso político. Militó en ETA VI-LCR y estuvo escapado durante un año en Gipuzkoa. Después se marchó a Gasteiz, donde fue testigo directo de los acontecimientos del 3 de marzo de 1976. Estuvo preso en Carabanchel y al de poco fue amnistiado.

Además de haber sido un gran alpinista también es un gran escritor escribió "Cita con la Cumbre" uno de esos libros que todo las personas, montañeras o no, deberían leer. Una reflexión sobre la amistad, la vida y la muerte.

Nada nos hace más civilizados, y entrañablemente humanos, que el ejemplo de solidaridad, compromiso, valentía, cultura e inteligencia, que representa Juanjo San Sebastián.


miércoles, 7 de junio de 2023

Txabi Etxebarrieta gure lehen gudaria

 



Un día como hace 55 años, el 7 de junio de 1968, Txabi Etxebarrieta, militante de ETA, fue asesinado a tiros por la pikoletada tras ser identificado durante un control. Tenía 24 años.

Cabe destacar las aportaciones realizadas por Txabi junto a su hermano en la V asamblea de ETA, para solucionar la cuestión ideológica dentro de ETA. Para ello, Txabi y José Antonio redactaron y defendieron el llamado Informe Txatarra que establecería la combinación del marxismo revolucionario y el nacionalismo vasco como la línea política de la organización.




domingo, 4 de junio de 2023

Rosa Oteiza, la modelo de la estatua de los Fueros



Rosa Estefanía Oteiza Armona nació en la calle San Antón nº 22, 4º, el 13 de agosto de 1883, en un entorno familiar muy humilde. Fue la segunda de los siete hijos de Miguel Oteiza Alonso, de Allo, y Francisca Armona Olite, natural de Urroz. Desconocemos los pormenores de la vida de Rosa en estos años, aunque sabemos que el padre murió pronto, y su viuda se empleó como portera de las Escuelas de Compañía. Y sabemos también que Rosa era muy guapa, tanto como para, justamente rebasada la adolescencia, atraer sobre sí la atención de un joven 6 años mayor que ella, anclado además en un estrato social muy superior al suyo, lo cual quebraba los usos sociales de la Iruñea de 1900.

Un polémico monumento


Cuando el ministro Germán Gamazo impulsó una serie de medidas que traspasaban los límites del Fuero,  una vigorosa reacción popular llamada “Gamazada” hizo dar marcha atrás al gobierno, provocando un sentimiento de euforia en Navarra, donde pronto se inició una colecta para erigir un monumento que recordara los hechos (“La Tradición Navarra”, 17-10-1894). El proyecto fue redactado por el arquitecto Manuel Martínez de Ubago, asistido por su hermano José María, arquitecto y escultor. Se ha venido aceptando que Rosa Oteiza fue elegida como modelo para la estatua porque tenía una relación sentimental previa con el escultor, pero no es descartable que la relación comenzara precisamente a raíz de su elección. El proyecto queda definido en marzo de 1895, por lo que entre dicha fecha y el 8 de abril de 1903, cuando la estatua es colocada, se desarrolla todo el proceso creativo, incluido el envío a Barcelona del original para su fundido en bronce. Y sabemos que ese mismo año, teniendo aún 19 años, Rosa dio a luz a su segundo hijo. Por tanto, pensar en una relación previa a su elección como modelo “comprime” mucho la edad de inicio de dichos amoríos, y estamos más inclinados a pensar que la relación comenzó después de ser elegida como modelo.


En cualquier caso, la erección del monumento a los Fueros estuvo salpicada de polémicas: por su ubicación, por su financiación, por la demora de su terminación, por los idiomas elegidos para las inscripciones, por la relación entre escultor y modelo y por la falta de una inauguración oficial. Lo cierto es que cuando en junio de 1903 se retiran los andamios, la gente pudo admirar la representación en bronce de Navarra como una matrona de 5’5 metros de alto y 5.000 kilos. Iba vestida a la romana, con un ligero contrapposto que relajaba la actitud, corona real, las cadenas significativamente rotas en una mano, un pergamino con las palabras “Ley Foral” en la otra, y la espada envainada como tranquila advertencia. Y todo el mundo pudo ver, además, sin ninguna duda, que la estatua mostraba los rasgos de la hija de una humilde portera.


De Zaragoza a Donostia


Terminado el monumento, los hermanos Martínez de Ubago se desplazan a trabajar a Zaragoza, donde José María fijó su residencia. Y esto traerá consigo una enérgica reivindicación de su papel por parte de Rosa. Cierto es que el escultor había dado el apellido a sus hijos y su propio nombre al primogénito, e incluso que tuvieron un tercer hijo tras el escándalo de 1903, con lo cual es evidente que habían proseguido con su relación. Por ello, cuando en 1908 José María planeó casarse, la pamplonesa se presentó en la boda, con sus tres hijos, y en medio de un escándalo enorme consiguió suspender el enlace. 

Después de aquello el arquitecto marchó a Donostia llevándose a los tres pequeños, a los que mantiene y aloja en una pensión, aunque no se relaciona con ellos. En cuanto a Rosa, fue obligada a separarse de sus criaturas, a quienes dijeron que su madre había muerto. Heredaron los dos apellidos paternos (Martínez de Ubago y Lizarraga), con lo que los apellidos maternos y el propio recuerdo de Rosa Oteiza terminarían por difuminarse. José María, por su parte, se casó con su casi adolescente secretaria, con la que tendrá otros cinco hijos, resultando que, de este modo, dos ramas paralelas de la familia residirán en una ciudad pequeña como Donostia. Con el tiempo los unos sabrían de la existencia de los otros, y los más jóvenes comienzan a hacer preguntas. En la rama descendiente de Rosa se responde que descendían de dos matrimonios distintos de un bisabuelo. En la otra rama, en cambio, se dice simplemente que los descendientes de Rosa pertenecían a una línea bastarda de la familia.




Se pierde la pista


Entre 1932 y 1942 Rosa Oteiza reside en Rentería, donde trabaja como comadrona. Hay quien dice que quería mantenerse cerca de sus hijos, e incluso no falta quien asegura que los amantes continuaron en secreto su relación. Quién sabe. Lo que sí es cierto es que Rosa nunca perdió el contacto con Iruñea. En las actas municipales del 2 de abril de 1913 hemos encontrado un incidente, cuando se dirimía la adjudicación de la plaza de matrona de la beneficencia municipal, y entre las cuatro candidatas figura Rosa Oteiza Armona. Nada más comenzar el debate se vio que el ambiente era muy tenso. El alcalde (Joaquín Viñas Larrondo) se ausentó del salón de plenos, y entre los concejales se entabló una agria polémica, que llevó a que saliesen a discutir en privado. La prensa diría después que existía “cierta tirantez” sobre el tema, y que cuando volvieron a entrar en el salón habían llegado a una “fórmula conciliadora” (“Diario de Navarra”, 3-4-1913).

Hecha la votación, los apoyos se repartieron muy oportunamente entre las otras tres candidatas, no recibiendo Rosa ni un solo voto. Teniendo en cuenta que en el propio diario de sesiones se glosaron las muchas virtudes morales de la ganadora, queda muy claro que la “fórmula conciliadora” alcanzada consistía en excluir a Rosa Oteiza, a quien no perdonaban su “affaire” de 1903. Fernando Pérez Ollo da cuenta además del matrimonio en 1918 de Rosa con un pamplonés, José Julián Ozcoidi Errea, que él mismo caracteriza como “extraño” y con intermitencias. Y años después, el 27 de marzo de 1936, la prensa recoge la desestimación, por parte de la Junta de Catastro de Iruñea, de un recurso presentado por Rosa Oteiza contra la agremiación de comadronas. Por último, un anuncio del Igualatorio Médico de Navarra (“Diario de Navarra” del 4-1-1959) incluye una nómina de las comadronas de Iruñea, en la que figura Rosa Oteiza y Armona. Insistimos en que el vínculo de Rosa con su ciudad natal permaneció muy vivo a lo largo de los años.

Epílogo: “Ejemplares prendas personales...”


Ni qué decir tiene que, en pago a un mismo “pecado” de juventud, mientras Rosa Oteiza sufrió desprecio e incomprensión, José María Martínez de Ubago disfrutó de prestigio y éxito. Dejó edificios construidos en Zaragoza y San Sebastián, ciudad de la que llegó a ser alcalde en 1935, hizo carrera en el Partido Radical de Lerroux, y ostentó el cargo de arquitecto diocesano de Pamplona entre 1920 y 1936, falleciendo en 1953. En cuanto a Rosa, jamás recompuso su vida, y pasó sola sus últimos años de vida, en la calle Pozoblanco 19, 2º, donde murió a los 87 años, el 17 de octubre de 1970. En la esquela no figuran marido ni hijos, y solo se cita a tres de sus hermanos.


Las necrológicas publicadas en “Diario” y “Pensamiento”, cargadas de formalismos, hablan de sus “ejemplares prendas personales”, de que era “modelo de mujeres cristianas” y de que fue siempre querida y admirada en la ciudad. No cabe mayor hipocresía. En el año 2010, cuando se cumplían 107 años de su construcción, y siendo alcaldesa de Pamplona Yolanda Barcina, el monumento a los Fueros de Navarra fue enteramente restaurado. Hubiera sido una magnífica ocasión para que la ciudad saldase la deuda moral contraída con Rosa Oteiza pero, por desgracia, nadie del ayuntamiento se molestó en contactar con los descendientes de esta bella, enérgica, desgraciada y vilipendiada mujer. La deuda permanece.

Fuente: Joseba Asiron en Noticias de Navarra 


jueves, 27 de abril de 2023

Herri Batasuna 45º aniversario

 

En 1978, y ante la previsión de diversas convocatorias electorales en el Estado español, surge Herri Batasuna, como una coalición electoral. Su origen se ha comenzado a fraguar unos meses antes, con el documento de mínimos que, en especial cinco partidos políticos, han firmado en Alsasua, de donde tomarán su inicial denominación de Mesa de Alsasua. En los meses siguientes continuarán las reuniones, que cristalizarán definitivamente en el acuerdo que se toma el 27 de abril de 1978 de crear Herri Batasuna.

De los cinco partidos anteriores, se ha descolgado uno, por lo que firman el acuerdo los siguientes cuatro partidos: Acción Nacionalista Vasca (ANV), Partido Socialista Vasco (ESB), Euskal Herriko Alderdi Sozialista (HASI), y Langileen Alderdi Iraultzaile Abertzalea (LAIA). Además, a título personal, y con cierta importancia, apoyan la nueva formación otras personalidades notables.



En su ideario político, se rechaza el proyecto cada vez más reformista que está desarrollando Euskadiko Ezkerra, y propone un escenario de ruptura democrática, para lo que acepta la alternativa KAS, siempre con el objetivo final puesto en la independencia y el socialismo para Euskal Herria. El acierto en su planteamiento es evidente, ya que en poco tiempo, surgen en pueblos y barrios asambleas y juntas de apoyo. HB impulsa gestoras locales que se reconozcan en el ideario socialista y abertzale. Finalmente, en octubre de 1978, se define la estructura interna de HB, con la constitución de la Comisión Permanente y la Junta de apoyo de Bergara. Y con esta estructura, HB comienza a hacer frente a las diferentes convocatorias electorales.


Fuente: Herri Batasuna 30 urte 

miércoles, 26 de abril de 2023

86 años del bombardeo de Gernika. No olvidamos la barbarie fascista

Fue un día como el de hoy, de hace 86 años cuando sucedió la barbarie. Era lunes 26 de abril de 1937, apenas pasaban unos minutos de las cuatro de la tarde cuando las primeras bombas empezaron a silbar por el cielo de Gernika. Aviones alemanes de la Legión Cóndor junto con aviación italiana, ambos aliados del General Franco en su lucha contra la República, lanzaron durante tres horas sus explosivas cargas contra la indefensa población civil.



La gente se resguardaba donde podía, salía despavorida rumbo a los campos alejados de la ciudad, muchos acudieron a los refugios antiaéreos, construidos con acierto poco antes por el temor de correr la misma suerte que la vecina localidad de Durango (bombardeada el 31 de marzo y en donde murieron más de 300 personas), algo que en efecto sucedió.

En solo unas horas toda la ciudad había quedado reducida a cenizas, destrozada, humillada. Las bombas incendiarias no cesaron de caer sobre las impotentes gentes que se encontraban en Gernika, y tras el bombardeo, quedaba lo peor, ver como el fuego arrasaba con lo poco que quedaba en pie.

Se estima entre 150 y 250 el número de civiles muertos en el bombardeo. No fue una operación contra objetivos militares, no fue un ataque de ejército a ejército dentro de una guerra, este bombardeo, al igual que el de Durango, fue un ataque premeditado contra población civil indefensa y desarmada. Fue un campo de pruebas para la aviación alemana de cara a comprobar los efectos de su poderosa artillería para una futura guerra que estaba ya muy próxima. En definitiva, este bombardeo fue una matanza de inocentes, las bombas se lanzaban por igual contra mujeres, niños, ancianos y todo tipo de personas humildes, trabajadoras que estaban al margen del conflicto. Franco así lo quiso.

A partir de entonces Gernika no volvió a ser la misma, ya que aquella gran herida nunca llegó a curarse totalmente por que jamás se ha hecho plena justicia, ni con Gernika, ni con Durango, ni con todas las atrocidades perpetradas por el ejército sublevado del bando nacional.


Fuente: El azote del tirano

domingo, 12 de marzo de 2023

Cuando Antolín salió huyendo de Reinosa


El 12 de marzo de 1987 a las ocho y media de la mañana 300 antidisturbios armados con hachas y porras, y pegando tiros entraron en La Naval de Reinosa dispuestos a rescatar a Enrique Antolín que un día antes había sido retenido tras conocerse la noticia de un expediente de regulación de empleo que implicaría casi 500 excedentes para Forjas y Aceros de Reinosa, factoría conocida en la comarca como La Naval y motor del desarrollo de la zona.

La Guardia Civil empezó a actuar. Se sucedieron los palos y las carreras por el interior de la fábrica, se dispararon botes de humo y pelotas de goma indiscriminadamente. Parte de los trabajadores se hicieron fuertes en los talleres y se defendieron con lo que pudieron. La sirena tradicionalmente utilizada para avisar a la población en caso de algún incendio o catástrofe sonaba incesantemente; el pueblo entero empezó a tener constancia de la gravedad de los hechos que están ocurriendo.

Paralelamente junto a la estación se produjeron enfrentamientos entre jóvenes estudiantes de los institutos del pueblo, hijos de trabajadores de Forjas y Cenemesa en su mayoría, y efectivos de la guardia civil. La crudeza de la batalla campal se extendió mas allá de la factoría. Al lugar acudieron trabajadores de la factoría y más vecinos. El pueblo entero se sintió atacado e invadido y cerca de 10.000 personas se enfrentaron a tres centenares de guardias civiles que aún con sus pelotas de goma, sus botes de humo y una violencia desmedida no consiguieron amilanar a la población, que resistió bravamente sin retroceder. Ese día dejó una estampa que muchos jamás olvidaremos: los pikoletos tuvieron que salir del pueblo pañuelo blanco en mano.